octubre 28, 2021

Sustancias tóxicas de basura electrónica contaminan agua que se bebe

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Todos los días, más de 2 mil 100 toneladas de basura son generadas en Quintana Roo. El 15%, cerca de 315, son residuos electrónicos que contienen compuestos tóxicos como el plomo y el mercurio que se filtran a los mantos acuíferos.

De acuerdo con el Padrón de Acopiadores de Residuos Sólidos Urbanos y de Manejo Especial de la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA), solo existen tres empresas que se encargan de darle un adecuado destino a estos desechos. Dos se encuentran en Cancún: ARIO y Comercializadora Ave Fénix; y una en Playa del Carmen: Recicladora Gallardo.

Sin embargo, estas instalaciones solo tienen capacidad para almacenar y procesar 3% de los desechos electrónicos, lo que significa que cada año, cerca de 111 mil 500 toneladas de ese material es quemada o enterrada con el resto de la basura.

“Esto emite sustancias tóxicas a la atmósfera que envenena a niños y adultos. Pero el problema es aún más grave en lugares como Quintana Roo, cuyo suelo es cavernoso y metales pesados como el aluminio o el mercurio terminan por filtrarse a los mantos acuíferos, contaminando el agua que utilizamos hasta para beber”, dice el ambientalista José Luis Garval.

El también biólogo e investigador de la Universidad Autónoma de Yucatán, explica que en las últimas muestras de 2020 de los ríos y cenotes subterráneos se encontraron 20 veces más la presencia de estas sustancias tóxicas que en los resultados de 2012.

Advierte que en Quintana Roo no se han establecido medidas adecuadas para expedir el certificado de calidad sanitaria del agua para uso y consumo humano, que tome en cuenta esta situación.

Estos certificados son necesarios para que una dispensadora de agua, por ejemplo, utilice el agua de un pozo para consumo humano. Ahora, imagina que tienes toneladas de basura electrónica en el relleno sanitario, por ejemplo, con mercurio filtrándose al manto freático. Las condiciones del subsuelo de la entidad crean una red de agua que traslada ese metal pesado hasta un cenote más de 100 kilómetros, donde las personas la consumen sin tener conocimiento de todo el veneno que están metiendo a su cuerpo”, ejemplifica el experto.

Por esta razón han solicitado que sean adecuados los certificados emitidos por la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), a fin de que tomen en cuenta este problema y se emitan nuevas medidas tanto para la contención de residuos electrónicos en los basureros, como para el tratamiento del agua subterránea para el consumo humano.

Para el diputado local, Roberto Erales Jiménez, es urgente que el problema sea abordado por los tres niveles de gobierno, debido a que la contaminación al manto freático es un impacto que podría ser irreversible.

“La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales así como la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, deben dejar de postergar este problema, porque tal parece que actúan como cómplices de este crimen ambiental que afecta a la salud de los quintanarroenses”, dice el legislador.

Añade que los municipios no podrán por sí solos atender este problema que los ha rebasado por el crecimiento de las ciudades, ya que Quintana Roo mantiene el más elevado aumento demográfico de todo el país.

Sin freno, el consumo de electrónicos

En México el consumo de aparatos electrónicos va en constante aumento. De hecho, la electrónica y la tecnología ocupan el quinto lugar de mayor demanda durante ventas especiales.

En su reporte de investigación “El consumo en México y sus impactos en el cambio climático: ¿Cómo avanzar hacia el consumo responsable?, la organización Green Peace señala que durante la última edición de El Buen Fin 2020, los productos más vendidos fueron: hogar; seguido de los servicios; ropa y calzado, joyería y regalos; electrónica y tecnología; salud e higiene; línea blanca y electrodomésticos; en orden de importancia.

También menciona que México se coloca en el segundo país con mayor contribución en Latinoamérica. Tan solo en 2016, se generaron 1.1 millones de toneladas de residuos electrónicos.

“La preocupación acerca de los residuos electrónicos gira en torno a la emisión de sustancias tóxicas a partir de su disposición final: arsénico, cadmio, cromo, litio, mercurio y plomo son algunas de estas sustancias, cuyos impactos en la salud humana van desde daño pulmonar, renal, presión arterial, cáncer, entre otros”, advierte Green Peace.

Sin embargo, mientras en ciudades como Cancún, constantemente se realizan jornadas para el retiro de residuos, no comunes, en las localidades rurales de Quintana Roo, sus habitantes no diferencian ese tipo de basura.

Para ellos, computadoras viejas, celulares, electrodomésticos, reproductores de mp3, memorias USB, faxes, impresoras, entre otros aparatos que llegado al final de su vida útil, es un desecho más.

En sitios improvisados, habilitados como tiradores, se pueden encontrar este tipo de residuos mezclados con cartón, vidrios, y demás basura que se genera diariamente. Es el caso de Felipe Carrillo Puerto y la zona rural de Othón P. Blanco.

Pero el problema no es exclusivo de Quintana Roo y México. Sólo en 2019 se generaron 53.6 millones de toneladas métricas de residuos electrónicos en todo el mundo; sólo el 17.4 % de estos se recogieron y reciclaron, menciona Green Peace.

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