noviembre 29, 2021

¿EL DINERO HACE FELIZ A LAS PERSONAS?

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Una serie de estudios han ido enlazando los beneficios de los momentos y experiencias frente a los bienes materiales. Nuestra sociedad, así como varios estudios científicos, han insistido hasta ahora en que el dinero no da la felicidad, pero según una investigación realizada por psicólogos de la Universidad de Columbia Británica, esta afirmación no es más que un bonito eslogan. 

Puede que para ti un día admirando el azul del mar sea mejor que el último Smartphone o inscribirte (a) al club deportivo sea mejor que el último videojuego. Hasta ahora, los expertos pensaban que regalar experiencias o momentos resultaba mucho más satisfactorio para el receptor que un regalo material.

Pero, los psicólogos ponen esa afirmación en evidencia, ya que reconocen que una experiencia se disfruta mucho más en el momento, pero el placer que da un regalo material se alarga más en el tiempo.

El estudio consistió en dar 20 euros a cada participante y mandarlos a que compraran lo que quisieran para ellos y algún regalo para otros. Ellos podían elegir entre una experiencia o algo material. Tras consultar las notas que los voluntarios habían elaborado sobre las emociones provocadas por esta acción, los científicos llegaron a la conclusión de que la satisfacción tras recibir un obsequio material era más permanente que el placer que provocaba una experiencia.

Otra investigación realizada por la Oficina Nacional de Estadísticas del Reino Unido, confirmaba que no somos tan espirituales como nos gustaría. Según sus conclusiones, nuestra satisfacción personal, autoestima, felicidad y bienestar están completamente relacionados con cómo sea nuestra economía.

La felicidad es un asunto complejo, plagado de diferencias culturales e individuales, entonces, ¿por qué es posible ponerle un número de ceros? La simpleza que corresponde ala relación entre los conceptos es demasiada. ¿Podrá ser tan fácil? Principalmente tomando nuestro contexto sociocultural, en el cual se nos ha inculcado que, independientemente de nuestra posición socioeconómica, la felicidad va mucho más allá de nuestra capacidad adquisitiva.

Es comprensible que la falta de dinero para cubrir las necesidades básicas cause un nivel de estrés significativo; sin embargo, también existen varios ejemplos de qué tan variado es el concepto de “necesidad”. Es posible que la felicidad en general tenga más que ver con expectativas y “querer más” que con el sueldo. Todos conocemos personas que ganan más que nosotros, y aun así no están conformes con lo que llega a sus bolsillos.

Si la felicidad pudiese ser reducida a una cifra, entonces ¿cómo explicar todas esas personas alrededor del mundo con pocos ingresos y niveles altos de felicidad? Es sorprendente lo poco que posee la población en general y aun así se las arreglan para tener niveles más altos de alegría que muchos de nosotros.

Sería irrazonable pensar que el dinero no juega un papel crucial en la felicidad. El tener cierta economía facilita el manejo del estrés y el estrés reducido influye en nuestros niveles de felicidad. Puede que exista una correlación, pero ¿qué tan clara y generalizable es?

La felicidad en lo que se refiere al dinero es muy curiosa: siempre nos comparamos con gente de nuestro mismo nivel económico o gente que está por encima, y por lo tanto nos sentimos inferiores, al no poder hacer/tener esto o lo otro. Es curioso cómo no nos comparamos con algún país en el que la gente se despierta preguntándose qué van a comer, y estamos agobiados porque no podemos conseguir el último Smartphone.

Además, cuanto más tienes, más quieres, y se ha demostrado que pensar con demasiada frecuencia en el dinero empeora el disfrute de tus días. 

Hay que meditar los sacrificios que uno hace para obtener cada vez más dinero. Resulta que la felicidad depende de otros muchísimos factores, tales como el amor, las metas personales, los sueños, el tiempo libre, la familia, la amistad, nuestra personalidad, posibles enfrentamientos o rivalidades, la sed de poder, adicciones, y un largo etcétera.

Fuente: https://www.quo.es

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